Declaración Política. Las propuestas políticas que elaboramos los trabajadores son herramientas para transformar nuestra realidad en una que sea más digna para nuestra clase y nuestro pueblo. Esas herramientas las resumimos en la apropiación de la riqueza, la Democracia y la Soberanía que nos permitan el trabajo digno, las políticas públicas en salud, educación, cultura, derechos humanos, vivienda, servicios públicos, modelo productivo y otras. Pero además tenemos la más maravillosa de las herramientas que es la solidaridad de nuestra clase trabajadora que en los barrios, las empresas recuperadas, las escuelas, los hospitales y los lugares de trabajo resistieron la miseria planificada y que hoy comienza a levantar la cabeza para reclamar lo que corresponde.

Los avances en América Latina

Luego de años de hegemonía neoliberal donde los gobiernos y el estado eran meros ejecutores de las políticas de valorización financiera impulsadas por los organismos internacionales de crédito (FMI, Banco Mundial) estamos protagonizando una etapa de cambio en América Latina. Las luchas de las organizaciones populares y los movimientos sociales en la resistencia, impusieron condiciones objetivas para que las políticas neoconservadoras de destrucción de los aparatos productivos, desguace de los estados y marginación de las mayorías retrocedieran. Por tanto, ese faro de dignidad que es Cuba ya no resiste solo al imperio, sino que cada vez más se multiplican los avances de los pueblos en Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Uruguay, Chile y Argentina. Más allá de las contradicciones y particularidades de cada caso y de los poderes que continúan persistiendo, hemos conquistado una posibilidad histórica que nos pone en condiciones favorables para construir la unidad y la liberación latinoamericana. En este sentido van el rechazo al proyecto ALCA, la constitución y fortalecimiento de bloques regionales como el MERCOSUR y el ALBA, el avance de los tratados de comercio de los pueblos (TCP), contra los tratados de libre comercio (TLC), todas estas instancias en las que participamos cada vez más activamente.

El momento en Argentina

Argentina se inscribe dentro de esta etapa de avance latinoamericano, dando lugar, desde el gobierno nacional, a algunas mejoras institucionales por las que históricamente luchamos (derechos humanos, educación, integración regional) y a una regulación estatal que - aunque tenues desde una perspectiva histórica - demuestran el viraje de timón en las políticas neoliberales que durante 30 años nos llevaron sistemáticamente al peor abismo de nuestra historia. Avanzar en las transformaciones depende fundamentalmente de la capacidad que tengamos para construir y organizar nuestra fuerza, entendiendo que hoy la disputa se da incluso desde el terreno institucional donde se han abierto espacios a la participación social y donde están interviniendo organizaciones y compañeros del campo popular. Por eso; la construcción de un proyecto de liberación Nacional va unida a la creación de un Estado democrático, participativo y popular, donde las organizaciones sociales y los trabajadores sean los protagonistas que lleven adelante ese proceso.

Una gran Paritaria Social

Vivimos un momento de disputa política donde los trabajadores y el pueblo argentino podemos avanzar en la transición hacia un país más justo democrático e igualitario. Esa oportunidad de avance es inseparable del “conflicto social”. En cada lucha diaria hay un pueblo que disputa mejores condiciones de vida, y del otro lado fuerzas que se oponen a los cambios y hay un Estado nacional, provincial, estadual o municipal que puede intervenir en uno u otro sentido. Es por eso que entendemos que estamos asistiendo a una gran Paritaria Social en la que no sólo disputamos mejores condiciones para los asalariados en las fábricas, sino que peleamos por un modelo de país en pugna para apropiarnos como pueblo argentino de la riqueza que generamos los trabajadores. Esa disputa es integral y se da en todo el territorio: los barrios, las fábricas, escuelas, hospitales, sociedades de fomento, los estados nacional, provincial y municipal. Decimos que es integral porque discutimos la totalidad de la organización social y política. Por eso reafirmamos la construcción de un movimiento político social y cultural con todas las fuerzas del campo popular para avanzar en una constituyente social como ya se ha dado en Venezuela, Bolivia y Ecuador y que instaure en Argentina los principios de igualdad, democracia y soberanía.

Contra quienes disputamos y cuales son sus armas.

Los sectores reaccionarios del poder político y económico continúan agazapados, dominando con armas letales como el hambre en los pibes, la pobreza que causa enfermedades, la desocupación que bajó a costa del aumento en el trabajo no registrado y la precarización, mientras que la recaudación pública y las ganancias de la cúpula empresarial rebasan todos los records, aumentando la desigualdad. Estos indicadores demuestran que la matriz distributiva en nuestro país aún no ha sido modificada.

Estos son los sectores agroexportadores beneficiarios de las ganancias extraordinarias que generan el alto precio internacional que tienen los productos primarios como la soja y la carne, son las empresas multinacionales que se quedaron con nuestros recursos estratégicos: gas, petróleo y minería, y con las telecomunicaciones y tecnologías de punta. Son los sectores mafiosos de la policía bonaerense y los jueces que han creado sus privilegios desde la dictadura militar o continúan reproduciendo esas estructuras de poder autoritarias. Pero también son cómplices de este modelo, un sector importante de la estructura política de los partidos tradicionales que continúa anquilosada en el estado, que viven haciendo gatopardismo y acomodándose en las listas de los candidatos que mejor midan en las encuestas. Como dato basta la gran cantidad de intendentes reelectos indefinidamente que se van a presentar nuevamente en las próximas elecciones.

Y como si esto no fuera suficiente, los sectores más reaccionarios articulados en “la oposición” al gobierno, aplican la represión y muerte como en el caso del compañero Carlos Fuentealba.
Pero además de estas armas, el poder cuenta con la difusión de la cultura individualista y la violencia entre pobres, que impone por los medios masivos de comunicación con mucho éxito. De esta manera, el neoliberalismo impregna también a nuestro pueblo y a nuestros jóvenes que frente a tanta desolación, a veces no encuentran otra forma de comunicación que las adicciones o la violencia física y verbal entre ellos. Este año, esa violencia absurda se cobró la vida de nuestro compañero Pascual Arce, militante de un asentamiento del conurbano bonaerense que sacaba a los pibes de “la vagancia”.

Nuestras herramientas

El dolor y la bronca que causan estos flagelos lo tenemos que transformar en organización y lucha para combatir al poder de los sectores dominantes. Pero los trabajadores tenemos otros medios para pelear: mientras ellos tienen armas que matan, nosotros, los trabajadores, luchamos con herramientas. Las herramientas no matan. Crean, dan vida.

Las propuestas políticas que elaboramos los trabajadores son herramientas para transformar nuestra realidad en una que sea más digna para nuestra clase y nuestro pueblo. Esas herramientas las resumimos en la apropiación de la riqueza, la Democracia y la Soberanía que nos permitan el trabajo digno, las políticas públicas en salud, educación, cultura, derechos humanos, vivienda, servicios públicos, modelo productivo y otras. Pero además tenemos la más maravillosa de las herramientas que es la solidaridad de nuestra clase trabajadora que en los barrios, las empresas recuperadas, las escuelas, los hospitales y los lugares de trabajo resistieron la miseria planificada y que hoy comienza a levantar la cabeza para reclamar lo que corresponde.

Esta publicación parte del encuentro provincial de juventud de CTA en el que debatimos cómo aceitar esas herramientas para avanzar en el proyecto de transformación nacional. Pero también vamos a organizar a los jóvenes que vamos a empuñar esas herramientas, difundiendo y comunicando nuestro trabajo para fortalecernos y tomar confianza, formándonos en la historia de nuestra clase para ganar experiencia y aprender de las luchas pasadas, y elaborando un plan de acción concreto que permita sumar a mas compañeros para doblegar en las relaciones de fuerzas a los sectores dominantes que viven del privilegio a costa nuestra.

La disputa es dura, pero las armas de la clase dominante (tan afiladas durante los `90) comienzan a desgastarse y herrumbrarse, y como dijo el poeta: “el genio se ha salido de la botella” y recorre toda América Latina reafirmando con más fuerza nuestra confianza y compromiso en ese lema de la CGT de los Argentinos que marca nuestro protagonismo:

ps:

“sólo el pueblo salvará al pueblo”.

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