A 13 años del rechazo al ALCA, en Mar del Plata lxs trabajadorxs renovamos el compromiso de la interminable lucha por la soberanía de los pueblos con un acto en el Aula Magna de la Universidad Nacional de MDP.

Se desarrollaron paneles que se iniciaron con el recibimiento y la intervención de lxs compañerxs marplatenses que recordaron la gesta y la organización de todos los actos y movilizaciones llevadas a cabo en esas jornadas históricas.

Luego con los representantes internacionales de Uruguay, Brasil y un especial reconocimiento al cónsul boliviano, en una mesa abierta por el Secretario General de la CTA de la provincia de Buenos Aires, Roberto Baradel, que refirió que: "Venimos a algo más que recordar el rechazo al Tratado del ALCA, a pesar de las difamaciones, las persecuciones y hasta las prisiones, como la del ex-presidente Lula, quien paga la culpa de sacar a 40 millones de brasileros del hambre, venimos a seguir construyendo la Patria Grande".

Finalmente con un panel de personalidades de trascendencia nacional en la que nuestro Secretario General de CTA nacional Hugo Yasky concluyó: "que vamos abonando a la construcción de una gran unidad nacional" reforzando la intención de la mayoría de lxs oradorxs y agregando que "sobre cinco o seis Grandes Ideas, vamos a afirmar esa unidad -aunque duela-, y que tenemos que hacer que el pueblo se levante y se acueste escuchando más alto aún nuestra voz en la calle."

Al grito de "unidad de los trabajadores " los miles de manifestantes cerraron una jornada, que nos pone de pie para construir una nueva etapa de democracia nacional, popular, feminista, revolucionaria, y soberana contra toda forma de imperialismo, en toda Latinoamérica.

Discurso de Hugo Yasky

Estábamos viendo cómo seguir porque creo que hoy tuvimos de todo. Tuvimos que hacía falta tenerlo, una parte de intensidad, emoción, de reafirmarnos en nuestras convicciones, de poner el tono muy alto en la emoción, recordando todo lo que fuimos capaces de construir, todo lo que fuimos capaces de avanzar y también, creo que tuvimos un momento de reflexión, porque tenemos que tomar eso que decía recién Horacio: si simplemente estuviéramos recontraconvencidos que vamos a volver, como lo estamos y que vamos a volver de cualquier circunstancia, pase lo que pase, hagamos nosotros o no, medio que nos tendríamos que ir y decir, muchachos nos encontramos para festejar el triunfo electoral del año 2019 y no es así.

Todos los que estamos acá somos militantes. Todos tenemos una actitud relevante dentro de nuestro territorio, nuestro organismo de derechos humanos, nuestro sindicato, de nuestro movimiento social, en el barrio, en el comedor, en el lugar que nos toca trabajar. Entonces creo que son importantes también estas reflexiones.

Es importante saber que depende de que nosotros estemos en la calle y que esa presencia en la calle, esa movilización sea organizada, conducida, unificada, que tenga un discurso convocante, depende de eso que vayamos generando las condiciones para que de acá al 2019, como decíamos, este gobierno se acueste, escuchando nuestra voz en la calle y se levante escuchando más fuerte y más masivamente nuestra voz en la calle.

Esto no requiere solamente de nuestra voluntad militante, requiere que seamos capaces de construir esos escenarios de lucha. Si cuando convocamos a los escenarios de lucha, los compañeros a quienes convocamos, tienen que retroceder en chancleta; si cuando los convocamos tienen que salir del acto pensando que atrás de ellos los van a correr con las motos; si cuando los convocamos los convocamos a escenarios donde pierdan la convicción de que tienen que seguir estando, estamos cometiendo un error. Hay que discutirlo, como hay que discutir la construcción de escenarios de unidad. Porque el enemigo que nosotros tenemos es muy inteligente. No nos va a perdonar ninguno de nuestros errores. Acá se decía que se inicia se pronto, en algún momento sucedió, una ola en la que el neoliberalismo, la derecha, esas expresiones, los grandes medios de comunicación, el poder financiero, los dueños del poder económico, en algún momento deciden que hay que ponerle la cuenta regresiva a los gobiernos populares en América Latina. Y para mí, eso fue el año 2008, que empieza con el golpe al presidente Zelaya, en Honduras, en el año 2008, destituido, y ahí aparece el primer juicio de una corte suprema, los militares vinculados al Pentágono, los grandes grupos mediáticos y sectores del poder económico que acorralan al pueblo hondureño. Empieza una ola que en Argentina se expresa con el conflicto de la Sociedad Rural y la Mesa de Enlace, que en Bolivia se expresa con el intento de separatismo de la Medialuna boliviana y el derrocamiento de Evo Morales; que en Ecuador asume la misma forma con una ofensiva fabricada desde los grupos de inteligencia de la embajada con un sector de los movimientos campesinos. Y no es casualidad esa sincronía, esa sintonía de acciones que empiezan a generar las condiciones para erosionar a los gobiernos populares. Lugo en Paraguay con el mismo método.

Esto que decían hoy, esa tercera oleada del neoliberalismo, que no nos encuentra, porque no estamos igual que en la década del 90 y de esto dan cuenta los problemas que tuvo este gobierno para poder sostenerse ante la ofensiva de los sectores populares que salimos a enfrentar su política de ajuste. De esto da cuenta que no hayan podido darle forma a la impunidad, que la necesitan como el agua, porque tienen que construir la retaguardia represiva de la política que está expoliando a los pueblos y lo quisieron hacer con el 2x1, y estuvieron las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, el pueblo en la calle y les dijo que No. Y eso a lo que nos hace distintos al resto de América Latina, nos hace distintos el haber juzgado a los genocidas, nos hace distintos al resto de América Latina ese sujeto colectivo de una enorme estatura ética que le da un valor a los principios democráticos que nosotros defendemos que ellos no pueden igualar, que son las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. No existe en América Latina algo igual, y no existe en América Latina un movimiento sindical con la fortaleza del movimiento sindical que tenemos en nuestro país. No hay. Han avanzado hasta el punto de destruir al movimiento sindical, de atomizarlo, fragmentarlo, de convertirlo en una sombra de lo que fue en algunos países de América Latina, pero acá no lo pudieron hacer. Lo intentaron una y otra vez y no lo pudieron hacer. Desde ya que tenemos discusiones hacia adentro del movimiento sindical, que tenemos que avanzar mucho para darle consistencia, fortaleza, pero está claro que la base de afiliación que tenemos en la Argentina. Hay un artículo muy interesante de Zaiat, en el cual habla claramente de que ése es uno de los puntales de la resistencia. Y hay que computar como parte de esa resistencia a los movimientos sociales, que tienen que articularse con el movimiento sindical, no solamente por una cuestión de unidad. Tienen que articularse con el movimiento sindical porque los movimientos sociales, librados a su propia existencia corren el riesgo de perder la brújula política y terminar siendo funcionales a la fuerza que quiere convertir a los trabajadores en beneficiarios simplemente de la dádiva de los explotadores. Eso hay que ponerlo también como parte de la agenda.

En aquel 2008 estuvimos marchando en Tegucigalpa, en las calles de Honduras, y luego estuvimos, allá en la Medialuna boliviana, bancando a Evo en un acto donde estábamos sitiados por una especie de clase dominante de ese sector, que finalmente fue derrotado. Y quiero traer a colación la época en que la CTA no tenía apellido. ¿En qué momento se parte la CTA? En el 2008 un sector de la CTA lee el 2008 como una revuelta campesina, lo definieron taxativamente. Estamos ante un nuevo alzamiento de los sectores campesinos y hay que apoyar a la Federación Agraria. Hay zonas blandas en el movimiento popular. La CTA que había tenido un aporte tan importante como el MTA en la lucha de los 90 no fue capaz de leer que se iniciaba en la Argentina la embestida de los grupos de poder que iba a terminar con la derrota del kirchnerismo en el 2015. Y ahí estaban los grandes grupos de comunicación, generando esa mentira de que el campo se ponía de pie para defender a todos los argentinos. Y ahí estaban los grupos económicos horadando, ahí estaban aplaudiendo a los piquetes de la opulencia los tipos con las 4 x 4 cargadas de armas largas y festejando la señora Carrió el canto a la democracia porque el pueblo se ponía de pie. Y lamentablemente un dirigente histórico de la CTA repetía lo mismo y hacía la misma caracterización. Y ahí se parte la CTA. Por supuesto, si me dan a elegir hubiera sido mejor no partirse. Ahora, puestos a tener que definir, definimos claramente, una central puede ser es autónoma, lo que no puede ser es neutral en un momento en que la clase dominante intenta derrotar a un gobierno popular.

Después tuvimos otros momentos que nos significaron perder una parte del apoyo del movimiento obrero, el famoso tema del impuesto a las ganancias y creo que ahí se cometieron errores del lado del gobierno. No era tema para convertirlo en una cuestión de antagonismo. Fue un error. Y lo traigo a colación porque debemos hacer esta reflexión: no debemos dejar que el enemigo ahueque la fuerza que son las que tienen que sostener a los gobiernos populares. El mismo problema, yo sé que con determinado sector del movimiento sindical en Bolivia, en Venezuela, en Ecuador, entonces, son temas que nosotros tenemos que pensar no para atrás, para adelante, porque estoy seguro que en el 2019 los vamos a derrotar, pero para poder derrotarlos en el 2019 tenemos que ser conscientes que debemos derrotarlos a condición de que seamos capaces de sostener las políticas de un gobierno popular del 2019 en adelante y ahí sí que todo lo que sepamos construir en término de organización de los trabajadores, de los movimientos sociales, de la juventud, del movimiento feminista, ahí sí va a estar aprueba porque no es que estos tipos van a perder la elección por cuatro puntos y van a decir, ay, qué lástima, con todo lo que nos habíamos llevado y nos podíamos seguir llevando, mirá con la deuda, mirá todo lo que le prestamos a estos tipos y qué va a hacer perdimos la elección, nos vamos a casa, otra vez será, otra vez lo pensamos dos veces. Pero no va a pasar eso. Al otro día que haya asumido la compañera Cristina o quien Cristina, en última instancia decida, al otro día no nos van a dar descanso, van a empezar nuevamente. Así como va a ser un calvario llegar al 2019, y tenemos que estar con los ojos abiertos y tenemos que ser conscientes que si la ven perder pueden llegar a extremos que nosotros hoy no estamos en condiciones de preveer, pero tener los ojos abiertos, en actitud de lucha, y a la vez con absoluta atención a sus movimientos. Otra cosa. No podemos dejar de tener una mirada que nos permita ver toda la cancha, todo el campo de juego. No podemos quedar aferrados a conflictos sectoriales. Ningún conflicto sectorial, ningún ombligo, justifica que nosotros, ninguno de nosotros, se meta hacia adentro del ombligo, tenemos que romper la lógica corporativa que nos pone muchas veces el poder para que caigamos en la jugada que ellos tienen.

Esto no quiere decir tomar distancia, no hemos tomado distancia nunca de ninguna lucha, pero sí significa saber que un conflicto sirve cuando genera las condiciones y las correlaciones de fuerza que fortalece al conjunto. No cuando debilita, cuando aísla. Pensemos en lo que viene. Necesitamos fortalecer la unidad entre la CTA y la CGT. Imprescindible. Necesitamos imaginar que la CTA puede ser parte de una CGT dispuesta a confrontar para tener un gobierno popular y defender a un gobierno popular.

Necesitamos construir eso que se planteó acá que es cuál va a ser la base sobre la cual vamos a imaginar y proyectar la unidad que imprescindiblemente necesitamos para ese frente nacional, popular, feminista, progresista, antiimperialista, que tiene que hacer que ese 70% que hoy ya sabe que la política de Macri es un fracaso, tenga conciencia y voluntad de superarla, votando una propuesta nacional que nosotros tenemos que construir en un marco de unidad. Pero ahí hay que definir, cinco, seis, ocho grandes ideas para decirle a todos, sobre la base de esto construimos la unidad y creo que necesitamos fortalecer la mesa de acción política del justicialismo. Ése es el ámbito en el que nosotros podemos delinear ese mapa de la unidad a partir del cual podamos construir esa propuesta. Porque hay que definir el lugar donde lo vamos a hacer. Porque no podemos imaginar la unidad como partes de un todo que van a venir volando por el aire y un día se van a encastrar. No. Eso hay que construirlo. Eso requiere poner inteligencia, tesón, voluntad. Es lo que debemos hacer las organizaciones del campo popular para poder construir

Y por último, tenemos definiciones que en pocos días vamos a tomar de conjunto. Una es la posibilidad de una nueva jornada de lucha nacional. Creo que hace falta, es necesario. Tenemos que dar un paso más, en eso que fue el gran acto de Luján, convocando a una jornada nacional de lucha activa con un paro de 36 horas que pueda surgir del conjunto de las centrales de la Argentina. Tenemos que hacerlo posible para que esa convocatoria nacional surja de todos los sectores del movimiento sindical. Por primera vez sería importantísimo poder sentarnos y convocarlo juntos desde todos los sectores. Y hay que pensar en una gran movilización, como lo decían los compañeros de la Confederación Sindical de las Américas, Rafael Freire, hay que pensar en una gran movilización para cuando se reúna el G20.

Una gran movilización que nos permita ser claros en la convocatoria. El G20 es un grupo heterogéneo de jefes de estado. No es lo mismo el presidente de México o el de China que el de EEUU de Norteamérica. No debemos confundir lo que significa eso. Debemos hacer un gran acto de lucha ese día, una gran movilización antiimperialista. Ese día no hay que confundirse, hay que decirle a Donald Trump: No al patio trasero. Sí a la unidad de América Latina y fuera el imperialismo de nuestros países.

El libre comercio, la expoliación de nuestros recursos naturales, la asimetría que nos quiere condenar a ser productores de productos primarios y eso lo que nos van a traer la tecnología. Y por supuesto, en ese acto nosotros tenemos que reafirmar nuestro rechazo al Fondo Monetario Internacional. Cualquier propuesta popular, que rescate la justicia social, que rescate los principios del peronismo, de la izquierda, del socialismo, cualquier propuesta que quiera poner en valor lo que significa la justicia social, un pueblo que no tenga hambre, un pueblo que no sufra persecución, un pueblo respetado, cualquier propuesta de ésas hoy parte de un punto: Fuera el FMI de la Argentina, fuera el FMI de América Latina y vamos con el gobierno popular.

Quería hacer como un puente de continuidad porque tenemos un gobierno en América Latina, que es el que ha ido más a fondo con las transformaciones, el Estado Plurinacional que los compañeros fueron capaces de construir no solamente retoman la lucha de los 500 años de resistencia contra la opresión colonialista, retoma las banderas, las mejores banderas de las luchas de los grandes latinoamericanistas que fueron capaces de escribir páginas de gloria para nuestro continente, pero una cosa es escribir páginas de gloria y otra cosa es construir la historia de la liberación del pueblo, por eso nosotros queríamos cerrar esto con una presencia especial que es la del compañero Sixto, en representación de Evo Morales, en representación de ese pueblo que fue capaz de esa construcción.


Mensaje de salutación al acto por el decimotercer aniversario del No al ALCA

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Videos del primer panel 13° aniversario del No al ALCA

Intervenciones de: Raúl Calamante (CTA Pcia. de Bs. As.), Daniel Barragán (Mov. Barrial), Pedro Sanllorente (ADUM), Luis D Elía (FTV - MILES), Graciela Ramundo (CTA MDP) y Roberto Páez (AMS Casinos) en el acto a 13 años del No al ALCA realizado el 5 de noviembre de 2018 en la ciudad de Mar del Plata


Videos del segundo panel, acto 13° aniversario del No al ALCA

Intervenciones de Roberto Baradel (SUTEBA – CTA), Rafael Freyre (CSA), Fernando Gambera (PIT-CNT y CCSCS) y Sergio Nobre (CUT Brasil) en el panel “América de ayer y de hoy, los desafíos del movimiento sindical”