A 68 años del nacimiento de nuestra aerolínea de bandera, herramienta de soberanía, integración territorial y desarrollo, nos vemos obligados una vez más a defender su existencia y crecimiento, y condiciones dignas de trabajo y salario para su personal.

Nacida en 1950 por un decreto del presidente Juan Domingo Perón, mediante la unión de cuatro aerolíneas: Aeroposta Argentina, A.L.F.A., FAMA y Z.O.N.D.A., pasaron a formar parte del patrimonio del Estado. El Decreto No 10459 sancionado por el Poder Ejecutivo a cargo de Juan Domingo Perón, comenzando a operar el 14 de mayo de 1949, aunque no fue sino hasta el 7 de diciembre de 1950 en que es oficialmente creada como Aerolíneas Argentinas Empresa del Estado, por intermedio del Ministerio de Transporte argentino.

A lo largo de su rica historia, Aerolíneas Argentinas tuvo fuertes detractores que, bajo falaces acusaciones contra el Estado Nacional y su supuesta ineficiencia, escondían su verdadero interés en convertir al servicio público del transporte aéreo en un negocio privado de grupos económicos.

Los defensores nativos de la doctrina de “Cielos Abiertos”, impulsada por los Estados Unidos y sus empresas aéreas a partir de la segunda posguerra, siempre se opusieron a la “Doctrina de Bandera”, elaborada en nuestro país por el Dr. Enrique Ferreyra, para garantizar que la República Argentina fuera dueña de su propio tráfico aéreo y del mercado aerocomercial argentino, sobre la base de relaciones de reciprocidad e igualdad con el resto de las naciones.

Frente a estos partidarios de los “cielos abiertos”, que compartían ideología e intereses con los enemigos de que el Estado Nacional, en nombre de toda la sociedad, fuera propietario de la infraestructura básica del país (ferrocarriles, flota mercante, petróleo, energía, minería, comunicaciones, servicios públicos), siempre fue la clase trabajadora la que salió en defensa de su propio patrimonio social y nacional.

El presente nos encuentra luchando por los mismos principios, tanto en materia aeronáutica como de proyecto de país. En esta etapa, con el agravante que varios de los más altos funcionarios del gobierno nacional están involucrados en el negocio aerocomercial con empresas amigas transnacionales, constituyendo un flagrante conflicto de intereses que sólo se mantiene por la connivencia o complicidad de ciertos sectores de los organismos públicos, la justicia y los medios masivos de comunicación que “blindan” y protegen a quienes, en cualquier otra circunstancia, ya deberían estar siendo investigados y probablemente procesados.

Quienes amamos esta profesión y tenemos claro qué rol ocupa nuestra aerolínea de bandera en el estratégico sector del transporte aéreo, no vamos a permitir esta nueva agresión contra el trabajo aeronáutico argentino, y vamos a defender hasta las últimas consecuencias a la aviación civil y comercial argentina.

¡AEROLÍNEAS ARGENTINAS – AUSTRAL:

NUESTRA AEROLÍNEA DE BANDERA PARA SIEMPRE!