Una vez más, como en los años de la dictadura del cirrótico Leopoldo Fortunato Galtieri, se acude a proclamar la soberanía de las Islas Malvinas para ser usada como una bolsa de engaño y de ilusión con el solo objetivo de ocultar la corrupción del gobierno, las inacciones políticas, los desaguisados económicos y *la propia entrega de la soberanía de las Islas Malvinas, del Atlántico Sur e incluso de la Patagonia con nefasta ley de ventas de tierras a los extranjeros.
Acaso no fue el presidente Javier Milei el que dijo que “admira profundamente a Margaret Thatcher” y la considera una de las grandes líderes de la historia mundial junto a Ronal Reegan, presidente de EEUU, que fue determinante y decisivo con su apoyo a Inglaterra en la Guerra de Malvinas.
Acaso no fue Milie el que aseguró que “No podés ignorar los derechos de los que viven en las Islas. Hay que buscar una solución negociada que contemple los intereses y la voluntad de la gente que vive allí”.
Acaso no fue la senadora Patricia Bullrich, del gabinete presidencial de Mauricio Macri y de Javier Milei la que insinuó en forma despectiva la entrega de las Islas Malvinas a cambio de vacunas para combatir el Covid. (entrevista La Nación +, abril de 2021).
Acaso no fue el gobierno liberal de Mauricio Macri, que integraba la senadora Patricia Bullrich y que hoy es parte del gobierno de Javier Milei, los artífices del Pacto Foradori-Duncan en el que la Argentina se comprometía a remover las restricciones vigentes para la exploración y explotación de hidrocarburos y minería en la zona marítima circundante a las islas.
Pacto entreguista que fue cancelado en marzo de 2023 por el gobierno de Alberto Fernández, pero luego el gobierno de Milei decidió reflotarlo a través de la canciller Diana Mondino y su par británico David Lammy, volviendo a ceder la Republica Argentina sus derechos sobre la soberanía.
Y así podríamos seguir enumerando actos desagradables e irritantes como el paseo en el balcón de la casa rosada del primer ministro británico Boris Johnson, o declaraciones en contra del seleccionado de futbol de la Argentina por desplegar una bandera con las consignas “las Malvinas son argentina”.
Los analistas más finos de la política internacional ven que este giro oportunista de Javier Milei, para restablecer sus vínculos con la sociedad argentina, se produce bajo el amparo de la estrecha alianza ideológica que mantiene con Donald Trump, luego de que el presidente estadounidense pusiera en duda el histórico respaldo de Washington al control británico de las islas.
Por tal motivo es evidente que la población argentina asistió a una cadena nacional de la hipocresía, de las contradicciones, de la ignorancia, de la incoherencia y de la falta de memoria.
El mundo entero es espectador de las políticas entreguistas del gobierno de Milei y hoy, lamentablemente, basta con recorrer los titulares de los diarios internacionales para entender que solo ven en esa cadena nacional un alineamiento incondicional al gobierno de Estados Unidos de Donald Trump.